“Recuerda tu fe sincera, como la que primero llenó a tu abuela Loida y a tu madre Eunice. Y sé que esa misma fe sigue firme en ti.”
2 Timoteo 1:5 (NTV)
Pablo reconoce algo hermoso en Timoteo: la fe que heredó de su madre Eunice y su abuela Loida. ¡Qué poderoso es ver generaciones impactadas por una madre de fe! Una madre con una Biblia abierta y rodillas dobladas es más poderosa que mil sermones. Querida madre, tal vez no puedas dejarle a tus hijos una herencia material, pero sí puedes dejarles una fe inquebrantable.
